Texto y fotos por David Polo
¡Cierren las puertas! Resuena el grito por todo el salón. Hombres y mujeres se aprietan alrededor del improvisado ruedo y a la luz irregular de unas bombillas, dos gallos de pelea se enzarzan en un duelo a muerte. Vuelan plumas por el aire, el suelo se mancha de sangre y se oyen gritos de alegría o suspiros de decepción. Ha ganado el encuentro el primer gallo de la noche, tras matar a su contrincante con una afilada cuchilla atada a su pata. Son las peleas de gallos, una tradición tenebrosa que sucede en los rincones más recónditos de México.

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